Posteado por: Pedro Pablo Moral | 6 marzo 2010

El Bolo Palma: especialidad minoritaria

El título puede sonar contradictorio, pero, tristemente, no es mas que la cruda realidad. Atrás quedaron los tiempos en los que el Bolo Palma contaba con suficiente peso específico para gestionar los designios de los bolos a nivel nacional. Y es que la FEB no es como la pintan desde Cantabria. No es un organismo amorfo cuyo único fin es acabar con el Bolo Palma. Mas bien todo lo contrario. Su objetivo es promover y fomentar la práctica de todos los juegos de bolos en todo el territorio nacional. Para ello toma las decisiones que cree mas oportunas en su ámbito de actuación, que no es otro que todo el territorio nacional. Se puede cuestionar la idoneidad o no de las medidas adoptadas, pero al menos, se reconoce la existencia de un problema y se trabaja para buscar soluciones.

Es sencillo demostrar la existencia de un problema. Las licencias han descendido un 75% en 30 años, a razón de un 2.5 % anual. Las peñas un 30 %. Pero lo mas alarmante es que hace 30 años mas de 1200 chavales tomaban parte en distintas competiciones y en 2009 fueron tan solo 36 juveniles, 35 cadetes, 41 infantiles y 32 alevines los que participaron en los regionales. Es decir, un descenso de casi un 90 % de la base, de la cantera, en definitiva, del futuro de nuestro deporte. Normal que estemos a falta de jugadores de bolo palma.

Claramente, el problema existe y si se obvia se agravará. No vale agarrarse a excusas como la crisis, el aumento de alternativas de ocio o el descenso de la natalidad. Las tres existen, pero existen para todos por igual, no afectan de una manera especial o distinta a los bolos. Y esto se ve muy claro en el momento en el que se buscan puntos de vista distintos. El resto de especialidades nacionales de caracter tradicional no ha seguido la misma senda descendente. Fruto de ese dispar comportamiento y de la entrada de nuevas especialidades, el peso específico del Bolo Palma se ha reducido considerablemente. Como no podía ser de otra manera.

El Bolo Palma ha pasado de ser la locomotora de la FEB a mantenerse a duras penas en la cola del tren. Esa es la realidad que demuestran los números. Pero, como todo, esto también puede ser relativo. Si atendemos exclusivamente a los presupuestos de las grandes peñas, a los premios de los concursos o las fichas de los jugadores buenos no hay ningún problema. Mas bien todo lo contrario, porque esas cifras llevan creciendo sin parar muchos años. Lo deseable es que esos números hubiesen producido un «efecto llamada», pero no ha sido asi.

Esa total ausencia de sangre nueva ha provocado que las diferencias de calidad se hayan acrecentado. Como consecuencia se navega en una dualidad tanto en el terreno individual como en el de equipos que puede llegar a aburrir al aficionado, echándole literalmente de las boleras, como asi está ocurriendo. El binomio Óscar – Salmón y el formado por Borbolla-Roper acaparan casi todos los títulos temporada tras temporada. No hay en el horizonte jugador o formación que se interponga en su camino, lo que resta emoción al juego. Y es, precisamente, esa emoción la que engancha al aficionado y lo deja con «hambre» de bolos. Si no hay emoción, la afición no se engancha. Y si la afición no se engancha, difícilmente tendremos savia nueva.

Menos practicantes, menos chavales, menos aficionados y mayor brecha de calidad. Esto es lo que nos queda cuando apartamos los árboles. ¿O es que alguien ha podido pensar que no hemos realizado un análisis serio de la situación? ¿Alguien puede creer que las decisiones que toma el Comité Técnico Nacional se toman a la ligera? Si alguien siquiera ha llegado a sospechar esto será porque, seguramente, actuaría de esa manera en la misma situación. Existe un grave problema y si somos culpables de algo es de intentar arreglarlo porque amamos este deporte. Todo lo demas que se está vertiendo sobre nosotros sobra.

Por eso nos negamos a que el bolo palma se convierta en una especialidad minoritaria. Y con el camino emprendido en 2008 ese es el final que le espera, no hay solución a la vista. El Bolo Palma se ha ido diluyendo lentamente ante la entrada de nuevas modalidades y el crecimiento o, al menos mas lenta caída, del resto. No se mucho de medicina, pero, pienso que es de sentido común, que a un enfermo que se desangra, en lugar de un martillazo en la cabeza, hay que hacerle una transfusión.

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